FABRICIANO GOMEZ, una eminencia de la escultura: “Yo no pienso, yo existo”

Baalbek: ¿Cuál es tu inspiración? ¿En donde la encontrás?

 

Normalmente yo creo en la disciplina de trabajo, no creo en la inspiración, eso es para los artistas. Ellos son muy soñadores, muy creativos, creen en la inspiración. Yo no espero sentado ni acostado, yo voy hacia ella si es que existe. Es muy poético eso. Yo soy un escultor que para mí el placer principal es dibujar, dibujo mucho. “No se” hacer esculturas sin tener la idea programada, concreta. Hay una razón detrás de eso.

 

Vos empezás trabajar un bloque de mármol, suponte sin hacer un proyecto, empezás y por supuesto algunas líneas tiraste. Y trabajas bien, la primera semana estas muy metido en la obra. Te enamoraste, justamente en ese momento te enamoraste… ¿vos crees que cambio algo en tu vida o no? Si.  Vos crees que a la semana siguiente cuando se le murió su perrito que ama, ¿crees que cambio algo? Bueno, todo eso influye en la obra, porque somos seres humanos. Entonces, lo que yo trato es plasmar la idea en un 50% o 70%, pero ya la atrapé. Y ahí queda, en el tablero de dibujos.

 

Además, me gusta dibujar. Es un placer. A mis alumnos, cuando fui docente durante 30 años, les decía que cuando más trabajen, mas plumitas van a tener en sus manos, porque así, cuando egresen, pueden volar. Y esa era mi predica, no sé si diaria pero muy de seguido les decía eso: “Plumitas en las manos, plumitas en las manos”.

 

Estoy convencido que yo nací para lo hacer lo que estoy haciendo en este momento, que es escultura.

Las madres siempre serán madres: El inicio de Fabriciano

 

Dibujo desde los 7 años, y probablemente desde los 5 habré hecho muchos garabatos. Si me contaba mama, de que a los 6 o 7 años, yo me iba y traía dos kilos de arcilla o greda, no comprada por supuesto, traída de la calle. Pero no barro. La gente tiene que interpretar, porque dicen “Esa escultura de barro”, barro debe haber sido en algún momento. Pero el barro no tiene nada que ver con la arcilla, el barro es de zanja, que puede o no tener consistencia para pisar. Es diferente a la arcilla. La arcilla es una cosa bella para modelarla, donde capta hasta tus huellas digitales.

 

Bueno, mama me decía que desde chico me gustaba hacer caballitos, me gustaba hacer personas sobre los caballitos, hacía de todo. Paso el tiempo, 10, 11, 12 años y seguía con esa necesidad de expresarme, porque todos la tenemos. Yo vivo en Resistencia, la capital nacional de las esculturas, donde se hacen las Bienales Internacionales. Hay más de 643 esculturas, y si encontrás 5 con grafiti, no te diría que me pondría contento, porque me gustaría que no hubiera ni una, pero cerca. Porque el grafiti es una necesidad del ser humano. Ya en las cuevas de Altamira, el hombre que se encontraba solo, tuvo necesidad de hacer rayas y rayas y hasta hizo bisontes; el lugar del cual Picasso se ha nutrido también mirando esas cosas.

Y mi madre ha visto en mí, que a mí me gustaba eso, yo estaba estudiando en la Escuela de Comercio, ya en cuarto año, y un día me dijo: “Te voy a dar una sorpresa, te inscribí en la Academia de Bellas Artes”. Yo tenía 16 añitos. Pero evidentemente son eso ojos de madre, que ven. Mirar es una cosa, es un triángulo mirar-ver-observar, y evidentemente como toda madre era observadora y me inscribió. Me gusto. Me toco el servicio militar, deje el profesorado, porque yo me había recibido de maestro de artes visuales, me faltaban 3 años más del profesorado. Me quede a trabajar en Buenos Aires, trabajaba muy bien, ganaba muy bien. Y ella diciéndome de que estaba muy grave me hizo volver al Chaco, y… ¿para qué era? Para que siga estudiando.

 

Y aquí estamos, hablando del arte, de esa cosa que enriquece el espíritu del ser humano. Los pueblos ascienden a través de la cultura.

 

 

Sobre las destrucciones a las esculturas del Parque General San Martín…Eso es barbarismo. Eso no sucede en nuestro pueblo. Vos sabes que Chacho es una de las provincias carenciadas de nuestro país, donde la gente es bella, la gente es macanuda, en seguida te abre los brazos, te invita a la casa.

 

Y bueno, somos así. Por eso en un momento nos reunimos unos 6 o 7 locos y dijimos: “porque no reunimos en una plaza a escultores, de Chacho y de la Argentina”. Por su puesto que media Ciudad se reía de nosotros. Qué escultor iba a venir a trabajar ahí a la punta. Y la verdad es que nos costó mucho. Muchos escultores que uno consideraba amigo no dijeron que no, y, sin embargo, a los 4 o 5 años, ellos nos pedían intervenir en el concurso de escultura, que hoy es uno de los más importantes como escultura de bienales. Te puedo decir que es la mejor del mundo.

 

Nosotros apuntamos a la excelencia, que es una palabra fuerte, pesada, importante, responsable. Apuntamos a eso. Es un grupo humano maravilloso, el de la Fundación Urunday. Otra cosa que llama la atención es el apoyo del Gobierno de la provincia, todos los Gobiernos han apoyado, pero han apoyado fuerte, se han jugado. No es casualidad esto de que hoy Resistencia sea la Capital Nacional de la Escultura, decretado por el Senado de la Nación. Y con la Fiesta Nacional, como la Vendimia, de la Escultura, declarado por el Ministerio de la Turismo de la Nación. Pero hay otra cosa que es importante para que veas la seriedad de eso, de trabajar a nivel de excelencia.

 

Yo tuve mucha suerte en mi vida como artista, muy jovencito empecé. Yo a los 30 años obtuve todos los premios de la Argentina, y me fui a Europa. Porque tuve dos padres locos, mi padre, Emelino, y mi mama, Dorita. Pero tuve otro, que es uno de los creadores del Fogón de los Arrieros, Efraín Boglieti. Él, bueno, me adoptó como hijo, y yo lo adopte como padre. Por supuesto que éramos un par de amigos, amigos del alma. Él me ayudo, me abrió las ventanas o las puertas para que conozca el mundo. Eso de vivir en Europa 8 años me han servid, no sé si madurado, sin duda te cambia. Tienen 5 o 6 mil años de cultura. Él tuvo que ver mucho con eso en mi vida. Otro, un mecenas, Julian Astolfoni, un empresario muy importante que hoy no está, pero que permitió que yo vaya por dos años y me quedara a vivir en Europa.

 

Pero… ¿que me hizo volver a Argentina?Los encuentros de esculturas a cielo abierto. Yo dije “Esto hay que hacer en el Chaco”. Y habré hecho 50 o 60 encuentros y simposios por todo Europa, en Japón. En ese momento yo pensaba que eso había que hacer en Chaco porque yo ni me acordaba de la Argentina. Mi mujer si, ella extrañaba, por la familia. Yo no extrañaba para nada. Hasta que se dio de que yo tenía ese proyecto y que cada vez que venía a Resistencia exponer, en los 8 años que me fui, siempre hablaba por radio y por tele que había que hacer este encuentro a cielo abierto. No sé si me tomaban por loco, porque era bastante seriecito. Pero yo estaba hablando de otra cosa, desde lo que es la seguridad en uno.

 

Yo cuando mandaba esculturas a salones, estaba seguro de que iba a ganar un premio. Tenía ese espíritu. Jamás se me cruzaba por la mente de que no iba a ganar. Bueno, la suerte también ayuda. El trabajo, ponerle plumitas a las manos. Cada vez que vos encontras a una persona, personaje muchos, que somos todos diferentes, te vas nutriendo, te vas enriqueciendo. Eso es poner plumitas.

 

 

Baalbek: ¿Que podés contarnos de tu experiencia en Ushuaia? ¿Como fue esculpir con hielo?

 

Bello. Llaman la atención las esculturas de nieve. Hemos ganado la medalla de plata en los Juegos Olímpicos, los que hoy están en China o en Corea. Y en la siguiente que participamos, 4 años después, nuestro objetivo fue ganar la de oro. Y nos fuimos a ganar la de oro.

 

Diez días antes de irnos, hicimos una reunión de prensa en Resistencia, donde mostramos la maqueta, los afiches, pines que llevábamos para hacer intercambios. Todo muy bien armado, bien profesional. Y yo les dije a los periodistas: “Vamos en busca de la medalla de oro”. Creo que ese espíritus tienen que llevar todos. Y la ganamos.

 

Baalbek: ¿Tenes algún otro proyecto próximo?

 

Se viene del 14 al 21 de julio la Bienal Internacional, que se cumplen 30 años. Un proyecto que lleva ese tiempo con vida, en una provincia que tiene 64 años. Es muy joven, tenemos todo por hacer en Resistencia. Que te puedo decir, por ahí algún almacén gourmet diferente de comida china, japonesa o coreana. Todo por hacer, somos jóvenes. Y eso es un privilegio, poder modelar la ciudad donde vos estás viviendo. El ser humano tiene deberes, derechos y obligaciones. No tenemos que creer que porque pagamos impuestos tenemos todos los derechos. No. Tenemos que compartir las cosas, tenemos que ser responsables.

 

Te cuento algo…Yo no pienso, yo existo. Tengo la suerte de tener seres bellos cerca mío que piensan por mí. Soy un loco que voy por delante. Tengo espíritu de abanderado, me dijo una vez un amiguito de 11 años. Entonces vas marcando cosas, y yo fui marcando, siempre fui muy seguro. Sabes lo que pasa, que, si vos no cumplís tus objetivos y lo dejas a mitad de camino, es una piedra que te cargas ene l hombro. Y es una, y es otra, y es otra. En seguida hay que colgar esas medallas, los oropeles y las coronas, porque si vos no las colgas las llevas en la espalda y te pesan. Colgala y olvídate. La fama, el éxito, es todo muy efímero. No hay que creerse. Pasamos por este mundo, y yo creo que el deber es justificar la existencia.

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