Maqueteando sueños: “Bodys Isek Kingelez: City Dreams”

Por Trinidad Pérez Magnelli.

El Museo de Arte Moderno (MoMa) le hace honor al arte africano presentando la obra del visionario artista Bodys Isek Kingelez (1984-2015). La misma estará disponible desde el 26 de mayo de este año al 1 de enero de 2019.

 

Desde 1985 Kingelez deleitó a las galerías con locos diseños de “arquitectura maquinista”, como él mismo definía, maquetas en las que habría trabajado durante más de 10 años. Surgen como una respuesta, una contraposición a lo que se había convertido su ciudad natal, Kinshasa, de la República Democrática del Congo. El exceso, el caos y la anarquía eran nuevas palabras a las que los ciudadanos comenzaban a acostumbrarse. De allí la estética política que se introduce entre los coloridos edificios.

 

Vibrantes, ambiciosas, utópicas y fantásticas son algunos de los adjetivos que los críticos continúan utilizando para la estrafalaria obra. Pero para Kingelez, sus maquetas apuntaban al centro de la materia gris del espectador. Quería que todos tuvieran la posibilidad de imaginar un “mundo mejor y más pacífico”. Consideraba el arte como “un saber importante, un vector de renovación individual que participa del futuro mejor colectivo”.

 

Una utopía al alcance de la mano
El futuro es el verdadero centro de las citadelas. Kingalez basaba sus obras en el sueño, un sueño que imaginaba con amor para su país.
Es profundo el estudio de comunidades y sociedades, y en sus maquetas se refleja su creencia en el poder rehabilitador de la arquitectura. Recreó un presente quebrado, presentando posibilidades en forma de edificios a escala. Las ciudades bien podrían ser un afortunada consecuencia de un tornado, que bajo las manos de un ingenioso creador, nos dejan un edificio con modernas estructuras neoyorquinas con un techo de la campiña francesa y completamente decorado con trivialidades africanas. Las mezclas culturales son el manifiesto del artista ante la limitante visión que el mundo tenía sobre su nacionalidad y la tierra que pisaba. Kingalez aprovechó ese espacio en blanco al que Africa pertenecía, que no lo clasificaba ni como oriente ni occidente, y la convirtió en una esperanzadora visión.

 

 

Las recreaciones de las ciudades más famosas del mundo son hechas de plástico, decorado de cartón, papel y otros materiales.

 

 

“El arte de la maqueta – un arte erudito”
En este manifiesto, Kingelez pone su enfoque en pocas palabras: “Yo hago este trabajo más profundamente imaginario y meticuloso con el objetivo de tener más influencia en la vida. Como un artista negro debe dar un buen ejemplo al recibir la luz que el arte puroeste instrumento vital humano, enciende por el bien de todos. Gracias a mi profunda esperanza por un mañana feliz, me esfuerzo por mejorar mi calidad, y el mejor se convierte en el maravilloso. Me muestran un modo de expresión que me viene como anillo al dedo, y me recuerda que yo soy otro artista”.

 

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