“…VUELVE THORMANN”

Por Trinidad Pérez Magnelli.

Baalbek (Mendoza, Argentina) inunda su galería con las líneas de Alberto Thormann. Las obras serán presentadas el jueves 10 de mayo en el espacio de arte Baalbek, en Arístides Villanueva 528.

Una línea interminable de alegría profunda, así podría describirse a su trabajo. “Es como una incursión lírica al subconsciente y, a la vez, una invitación a develar el misterio de la vida”, como dice Andrés Cáceres.

 

La propuesta, organizada junto a Alejandra Civit, ofrece obras de estudio del artista. Además, la novedad de una serie de grabados y dibujos nunca antes presentados. Esto permitirá conocer una faceta desconocida del pintor sobre sus trabajos en pluma, fiel compañera desde los inicios de su carrera. El arte mendocino celebra los aires de retorno de los siempre enérgicos cuadros de Thormann.

 

Podrá verse parte de su última etapa, que incluye la serie de Los Z Elementos: “Alberto amaba la búsqueda de elementos nuevos. Dibujaba mucho, la línea está presente en sus obras. Utilizaba una pluma a modo de pincel y llenaba la tela con dibujos después iba limpiando y generando espacios. Cuando realiza la serie de Los Z Elementos lo hace a partir de la proyección de su misma obra, hace una ampliación, un zoom, de allí el nombre de la serie”. Así nos cuenta Alejandra Civit.

Anatomía de una gran maquinaria
En sus obras logra transmitir una sensación de orden en el caos de líneas, fondos, planos y transparencias, haciendo que veamos paisajes e interpretaciones que hasta llegan a ser mecánicas. El movimiento va manchando distintas zonas de sus cuadros, logrando un ensamblaje entre todos estos elementos. Amante de la técnica, pasa del grabado al óleo con fluidez, fusionándolos para finalizar en lo que, en sus palabras, “ya no es una obra tan suelta y expresiva, pero si más elaborada”. Al final, es una pintura abstracta, pero sobre todo orgánica, descubriendo nuevas transformaciones cada vez que se la ve. Una mutación tan cambiante como la personalidad del espectador.
El mismo Thormann admitiría que al empezar un cuadro, la idea nunca estaba, “hay un contenido inconsciente bastante fuerte”. La influencia del surrealismo y la técnica de Marx Ernest no pasa desapercibida. La transformación principal que acarrea esta corriente es la búsqueda de la belleza, pero con la importancia de una cultura que va mutando. No hace más que demostrarlo a través del detallismo que impregna en cada producción artística suya.
Los colores vivos trabajados con el contraste del blanco y el negro, son una característica que lo hace reconocible. Pero lo es aún más la complementación que hace de lo emocional y lo racional al pintar.
En palabras Raimundo Ernst Fortunatti
“Es la alternativa de la fantasía como forma del conocimiento del mundo, de todo lo que es y lo que no es, de todo lo que podría ser. Nos ofrece una auténtica realidad que aplica su fantasía y la nuestra, representando lo que todavía no está objetivado; combinando lo que aún no está relacionado y haciéndolo interactuar; finalmente, pensando creativamente en lo que no se ha visto ni considerado nunca.”

 

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